domingo, 22 de mayo de 2016

Diario de Sueños #1

Soñé que una bruja de algún tipo me pedía un pago para alguna especie de ritual. Tenía que pagarle con un objeto de importancia para mí, evidentemente entre más grande su importancia más sería grande sería el beneficio que obtendría. Quería pagarle con una máscara de jade de algún tipo pero estaba rota (me parece evidente de donde saqué eso,  por un lado el diseño de la máscara en el sueño es igual a la de una noticia de bromas que vi de nuevo recientemente; por el otro lado la textura de la máscara era igual a una especie de lavábamos de imitación de mármol que está roto en un cuarto vacío en la Parroquía Goretti, hasta ahorita voy recordando que el lavábamos –honestamente pensé que era un lavábamos por mucho tiempo --era en realidad la pila de los bautizos anterior de la parroquia que se rompió cuando un padre cayó sobre él: todo completa una imagen tan directamente profana que es un poco ridículo (mis sueños suelen ser ecos de memorias relativamente recientes y en este caso sospechó que la estructura del sueño es una reacción a una ocasión hace pocas semanas que conocí a un muchacho que era wicca y que me emocioné preguntándole sobre su religión hasta incomodarlo y terminamos la conversación sin hablar de lo que yo quería hablar, sea lo que sea; he agarrado la mala costumbre de incomodar herejes últimamente). Al final decidía no regalar cosas rotas y pensaba mejor pagar con alguna de las cosas de mi Caja de Objetos Personales, que mantengo escondida justo detrás de la cabecera de mi cama desde que nos mudamos a casa de mis tíos. El sueño se deshizo en algún punto después de la decisión y yo me quedaba cuestionando qué cosa de la cosa pudiese ser realmente tan valiosa, si me ponía a ser sincero.

lunes, 28 de marzo de 2016

Reseña de “Psicópata Americano” de Bret Easton Ellis o “Me acordé tanto del jefe que tenía en mi último trabajo”

Reseña de “Psicópata Americano” de Bret Easton Ellis o “Me acordé tanto del jefe que tenía en mi último trabajo”

Previa experiencia con el autor: Leí “Las Leyes de la Atracción” que me pareció buena sin ser 
excelente.



“Psicópata Americano” es el recuento de varios meses en la vida de Patrick Bateman, quien en apariencia es un ejecutivo de alto rango en una empresa financiera de Wall Street llamada Pierce & Pierce. Bateman pasa sus días no haciendo absolutamente nada en su trabajo, comiendo en algún restaurante pretencioso de moda y engañando a su novia, Evelyn. Tanto ella como él y así como el resto de los amigos, conocidos y gente que insiste en rodear a Bateman sin que pueda tener idea de cuál carajos eran sus nombres; son “yuppies”: jóvenes que abrazan cínicamente el capitalismo competitivo de la próspera década de los ochenta en Estados Unidos. Todos ellos van al gimnasio cada día y compiten constantemente para tener lo mejor de lo mejor. También son superficiales e increíblemente idiotas, lo cual no impide que ganen más en una semana de lo que tú o yo veríamos en un año. Debajo de esta fachada Bateman es en realidad un psicópata incapaz de emoción o raciocinio cuya sed de sangre constante lo lleva a asesinar a extraños y conocidos en las formas más sádicas y depravadas posibles. Sus crímenes son en búsqueda de un placer casi sexual o, a veces, sólo por cometer el crimen de fastidiarlo. Bateman logra una fachada de normalidad en su círculo social casi perfecta. Sin embargo su psicosis va aumentando al matar cada vez más sin obtener castigo alguno hasta el punto en que él mismo llega a querer ser reconocido por el monstruo que es, esperando en un castigo una reafirmación de su identidad. Mientras su contacto con la realidad se pierde, ¿podrán sus amigos y seres queridos salir de su estupor narcisista, notar las evidentes señales de locura violenta en él y detener su masacre diabólica?


(No.)


Viéndolo desde el lado técnico de las cosas, “Psicópata Americano” es una especie de híbrido de sátira social con humor negro y una cantidad perturbarte de gore sexual. La narración es en primera persona, por lo cual la locura de Bateman se nos es presentada poco a poco, así como los límites (aparentemente inexistentes) de la misma. La trama en sí es bastante inconexa (yo creo que la línea narrativa que laza todo es el deseo de Bateman de ser capturado, pero incluso esto es bastante tenue) por lo cual en la mayor parte del libro lo que tenemos son una serie de episodios con poca relación entre ellos en los que Bateman aguanta a sus conocidos en el día a día y/o asesina en formas desquiciadas por la noche. Hay un intento muy efectivo de realmente sumergir al lector en la mente de un desequilibrado mental. Es aún más interesante si comparas al protagonista con otros psicópatas de ficción, quienes suelen ser carismáticos como Jigsaw o Hannibal Lecter o monstruos casi míticos como Leatherface o cualquier asesino X de cualquier novela o serie televisiva policíaco. En vez de esto podemos ver claramente que Bateman no tiene las cuerdas bien puestas en el cerebro y su entendimiento del mundo real es pobre. Esto no quiere decir que se exime al personaje de culpa o humanidad. Hay lógica interna en la locura de Bateman. El protagonista está constantemente obsesionado con el conformismo, con “encajar” y con el dominio absoluto. Se obsesiona al punto de manía con la ropa de quienes le rodean y con tener las mejores tarjetas de presentación y muebles de su grupo de amigos y está dispuesto a asesinar a quienes lo superen. Tiene conocimientos enciclopédicos de montones de canciones de grupos de pop mediocres y alegres de su época (y en varios momentos hace capítulos enteros con sus reseñas innecesariamente profundas de dichos discos) y es también un machista y homofóbico extremo, alegremente abusando y torturando a cualquier mujer desdichada como para caer en su cama. Es, en suma, la hipérbole de todas las creencias monstruosas que le rodean, como si un alíen intentara imitar el comportamiento humano sin entender la hipocresía que encierra. Se busca presentar una visión de la maldad pura en un ser humano al presentarnos un monstruo completamente derivado de deseos humanos. Hay una constante implicación de que los asesinatos son sólo alucinaciones en su mente trastornada y sin embargo la novela no deja dudas en que Bateman es un ser de maldad pura que elige serlo. Aunque Bateman es un personaje aterrador hay bastante humor encontrado en sus acciones durante gran parte de la obra. Es capaz de comer alegremente en una cena ejecutiva, ir a su casa y cortarle la cabeza a una chica y en el camino ir corriendo porque está seguro de que una banca del parque lo está persiguiendo.


En cuanto a mi opinión sobre la novela, esta es una historia en donde fue casi doloroso avanzar en su momento pero que, al verla después, me parece excelente. “Las Leyes de la Atracción” tenía ideas interesantes pero le faltaba un algo que no sabía definir. Al leer esta novela creo saber qué era: no tenía impacto. Y Dios Santo si “Psicópata Americano” no tiene impacto. Me considero una persona paciente y de estómago fuerte pero esta novela fue difícil para mí. Las descripciones de lo que hace Bateman son muy detalladas y son asquerosas. Esto termina ayudando a la novela. Bateman no sólo viola y corta cabezas, no. Hace detalladas torturas con ratas vivas y electricidad en las que mujeres mueren sólo después de días enteros de infierno en vida. Hay un sentido de inhumanidad en los castigos que Bateman apadrina, como si verdaderamente fueran cosas que sólo alguien sin humanidad pudiera siquiera pensar (que implica esto sobre Ellis, nunca lo quiero saber) También hay descripciones larguísimas y súper monótonas sobre la ropa de quienes lo rodean y de qué marca y qué platillo ridículo está comiendo ahora. Esto es parte del genial y sutil sentido del humor de la novela y su calidad como sátira social. El autor te hace sufrir la monotonía de una vida vivida únicamente para superar a quienes te rodean y te aburre con párrafos interminables de ropa y comida y accesorios del hogar. Si los investigas (yo mismo identifiqué uno que otro pero en general esto lo sé por internet) te enteras que la ropa se vería completamente ridícula en la vida real y que la comida descrita sería imposible de ingerir por un ser humano. Además entre estos recuentos de lujo Bateman introduce algún detallilo sobre sus escapadas nocturnas dicha con la casualidad con la que habla de comer huevos de avestruz. Nos acostumbramos tanto a la obsesión de Bateman por el estatus que dejamos de prestar atención y analizar lo que está diciendo y sólo dejamos que su locura siga y siga; como en efecto hacen todos sus conocidos. Esto a su vez, es parte de la sátira: las personas de Wall Street no son tan diferentes de un psicópata, lo cual lo hace difícil encontrar. Toda la gente alrededor de Bateman es tan igual que nadie puede ni descubrir lo que hace ni darse cuenta cuando uno de ellos es asesinado. Hay un balance muy bien manejado entre lo simplemente ridículo que es que nadie pueda descubrir a Bateman siendo que es tan evidente lo que hace (va a restoranes con ropa manchada de sangre, por dios) y la fría implicación de que nadie quiere darse cuenta y que Bateman es en efecto un símbolo de lo que su cultura realmente representa: control desmedido. Después de página tras página de Bateman haciendo de las suyas el lector entiende poco a poco que nunca tendrá un castigo real, pues tenerlo sería darle trascendencia a su identidad. En vez de eso dejamos a Bateman condenado a seguir su miserable e insignificante vida rodeado de los idiotas que más odia, en un infierno peor para él que el mismo infierno. Este es otro de los puntos que funcionan del libro: Bateman es infeliz. Es una persona increíblemente infeliz, matar para él es en cierto sentido un intento de ser alguien que nunca termina de asentarse. El final de la novela es en efecto un giro de justicia poética, al descubrir Bateman que no puede escapar revelando su secreto y quedando así condenado a ser otro más, por más que quiera ser un monstruo. Bateman decide que su ser no existe y que es sólo una expresión de odio eterna y lo dejamos donde empezó, fastidiado por la gente que le rodea hasta el día de su muerte. Como el final: THIS IS NOT AN EXIT.


Recomiendo esta novela a gente que quiera leer un clásico moderno y tenga amplia paciencia y capacidad de aguantar el gore sexual y partes monótonas. Es difícil, pero vale la pena. Como dato interesante, leí casi toda la novela en el trabajo. Si nunca han leído sobre como un hombre cose una rata viva en la vagina de una prostituta a escondidas de su jefa, no han vivido.

martes, 16 de febrero de 2016

Reseña de "La feria" de Juan José Arreola o "Otra vez no nos invitaron a la fiesta patronal porque el compadre Juan dice que somos unos pinches comunistas"

Lista de novelas que se supone ya debería haber leído #3



Previa experiencia con el mismo autor: mi conocimiento sobre la obra de Juan José Arreola estaba limitada al hecho de que existía.



Antes me preguntaba mucho de cuáles eran las novelas mexicanas clásicas. Entendiéndose por clásico una novela súper importante y bien hecha de la que todo mundo ha llegado a escuchar hablar pero la cual casi nadie que conozcas fuera de un contexto académico ha leído. Siempre que preguntaba (o buscaba en Google para no tener que preguntarle a alguien, ¡que va!) me decían una lista que parecía completamente arbitraria más las obligatorias de Rulfo y Fuentes. Yo me esperaba mientras tanto algo como en Estados Unidos, donde parece haber un consenso casi universal de qué novelas son las clásicas de cada década y que deben ser metidas en la garganta de todo buen lector hasta que las odie por obligación. Una de las novelas –o en este caso relatos, vuelvo aquí en unos momentos –que de una forma o de otra siempre aparecía mencionada en algún punto era “La Feria” de Juan José Arreola. En eso entonces no tenía idea yo ni siquiera de que era una novela. Pensaba que era una especie de compilación de cuentos y suponía que iba sobre una celebración de algún tipo. Casi se podría decir que de alguna “feria”. Me sonaba muy folclórica y como buen malinchista no pensé demasiado al respecto y la relegué al fondo de mi lista de libros por leerse. Esos libros que “a ver si un día” lees, si los astros se acomodan, si el clima es bueno.



Leyéndola esperaba color (alguna historia tipo Eraclio Zepeda sobre la vida en el monte) pero no esperaba mordacidad. Después de leerla me pareció que había llenado un vacío de entendimiento que tenía antes de leerla. Es un texto muy corto y es una novela experimental sin ser pretenciosa. En si cuenta de los eventos que se sucedieron a lo largo de varios meses en la población de Zapotlán El Grande, Veracruz (hoy en día Ciudad Guzmán) en un año no especificado pero en el cual la Revolución Mexicana y la repartición de las tierras es todavía un hecho reciente. Inicia con el comienzo de la época de siembra y termina con la Función de Señor San José, una gran fiesta patronal en honor al padre de Jesucristo, que es el patrono adorado del pueblo. Zapotlán es un pueblo agrario y muy religioso y la población entera se prepara de una forma o de otra para las fiestas. En el fondo de las muchas tramas que se suceden a lo largo de las estaciones los miembros de la comunidad indígena de la localidad tratan de llevar a cabo una lucha legal para ser propietarios de las tierras “según lo prometido” mientras que los actuales lugartenientes del lugar buscan formas de evitarlo. En todo esto los miembros del clero juegan un papel neutral: el padre local apoya a los indígenas pero sus superiores en la Arquidiócesis quieren mantener el orden de las cosas.



Primero se nos cuenta la historia de un zapatero que decide convertirse en agricultor. Nos cuenta rápidamente sobre los dos terrenos que consiguió y los peligros que ha tomado en su apuesta y uno que otro detalle de las técnicas de agricultura que se utilizan (un muy buen detalle –debo añadir –para los lectores que somos ignorantes del tema siendo lo importante que es la agricultura para la historia). Pronto el hilo narrativo lo abandona y empezamos a conocer al resto del pueblo. Algunos son solo comentarios que aparecerán en el fondo por el resto del texto pero otros tendrán historias que irán evolucionando mientras la fecha de la feria se acerca.  La historia está hecha de viñetas de tamaños muy diferentes que pueden ser diálogos, narraciones, páginas de diario, notas de periódico o textos históricos. Saltamos fácilmente de un recuento de como un vecino asesinó a su esposa a como los miembros del Ateneo local organizan reuniones para conocer a artistas de otros estados. Aunque la vertebra de todo es el paso del tiempo hacia la feria en muchas ocasiones un segmento viaja en el pasado para enseñarnos alguna cita de los documentos con los que se firmó la ciudad u otros sucesos históricos relevantes para el presente. El orden es caprichoso pero siempre hay un sentido de ir avanzando aunque sea sólo en el tiempo. Esto me gustó muchísimo. Siento que un escritor menor hubiera hecho algo muy cansado. Arreola hace que una historia que es sólo el colectivo de muchas historias pequeñas retenga unidad y corazón. Hay detalles mínimos de lo que vendría a ser el realismo mágico (un tipo que habla con “las ánimas del purgatorio”, una sequía que afecta únicamente una huerta y nada más) pero en general la historia se mantiene en la realidad.  El texto muestra muy vivamente la injusticia vivida por este tipo de pueblos y la belleza de sus tradiciones pero tampoco los convierte en un Edén y nos muestra las actitudes machistas así como la ignorancia que muchos de sus habitantes tienen.



Como dije antes, esta novela me gustó mucho más de lo que pensé que me gustaría. Creo que lo más importante es que es una novela muy medida. Sabe cuando ser chistosa y cuando ser más cruda. Lo que más me sorprendió es que lograra llegarme, sobretodo porque yo no soy nada afecto al costumbrismo. (Bien, la gente no sabe si es una novela costumbrista o de realismo mágico pero creo que todo mundo puede ver que hay “algo” de costumbrismo por lo menos.) Cuando pasa el complot para asegurarse que los campesinos no tengan sus tierras realmente me enojé. Muchos de los detalles mas ocurrentes del pueblo realmente se me hicieron chistosos (ESA cancioncilla de “Déjala güebón” fue genial, y mi parte favorita que son los fragmentos donde San José mismo habla y comenta que el culto del pueblo le parece un poco excesivo). Cuando llegó el momento de la Función de Señor San José una parte de mí sentía –quizás como los del pueblo –que “algo” pasaría, que llegaría un clímax real y que eso significaría un cambio real.  De alguna forma los campesinos ganarían contra el complot de los lugartenientes y habría un final feliz de una forma de otra. Por supuesto que nada de esto sucede. Son simplemente algunas escenas lindas, con una melancolía muy sugerida, de un festival que sucede y termina y de una vida que pronto vuelve a su curso natural. ¡Como en todas las fiestas! Esa sensación de fiesta y decepción me pareció lo más genial de toda la novela. En si la cantidad de historias te deja un sentimiento de conocer este lugar, de haber vivido un tiempo congelado de su surreal día-a-día. Es un pueblo donde en una fiesta cualquiera un baile involucra amenazar a la gente con machetes. Al mismo tiempo que te cuentan esto, algo que para uno es bastante increíble, se nos cuentan historias de los enamoramientos y las muertes y los supuestos milagros. A pesar de su estructura inusual, es una historia con una cierta dulzura, la de un tiempo muy único que con el tiempo se irá. Para un citadino que en su vida ha pisado un pueblo por más de unas horas, es una sensación muy interesante de conocer.




Recomiendo esta novela a cualquier persona que quiera leer una buena novela mexicana. No es de mis novelas favoritas (quizás el tema simplemente es algo alejado a mi) pero siento que fue una lectura agradable con muchas recompensas.

martes, 12 de enero de 2016

Historias sin historia -- Reseña de "Crónica del Pájaro que da la Cuerda al Mundo" de Haruki Murakami

 Esta novela cuenta la historia de Toru Okada, un veinteañero desempleado viviendo en Tokio con su esposa Kumiko. La trama inicia concretamente cuando Toru, recientemente desempleado y pudriéndose de ocio en su casa, recibe dos llamadas extrañas. La primera es de una mujer desconocida que le pide a Toru hable con ella durante diez minutos. “Eso es todo lo que se necesita para entendernos completamente”, dice aquella voz. Toru en su momento cuelga, pero no será la primera vez que extrañas llamadas vengan a interrumpir su vida (o que esa misteriosa mujer venga a hacerle comentarios vagamente sexuales). La segunda llamada es de Kumiko, quien le pide vaya a buscar al gato que aparentemente se ha perdido en un extraño pasillo en la parte de atrás de las casas de su calle. Toru se dirige a aquel pasillo, un lugar abandonado y deshabitado justo a la vista de todas esas casas donde la gente continúa su vida normal, y termina explorando una extraña propiedad abandonado con un pozo y la estatua de un ave emprendiendo el vuelo. Desde ahí la novela sigue tenuemente la búsqueda de Toru por el gato, al tiempo que la narración misma reconoce que encontrar al gato es lo que menos importa. Personajes coloridos como las hermanas psíquicas Kano, la adolescente morbosa May Kasahara, el hermano sociópata de Kumiko y muchos otros llegan a la vida de Toru; hasta que eventualmente un cambio grande sucede en su vida que lo hará rencontrarse a si mismo mientras los sucesos bizarros no dejan de sucederse. Su relación con su esposa, en particular, toma un vuelco repentino que hará que Toru busque desesperadamente la manera de salvar su matrimonio al tiempo que se pregunta si alguna vez conoció verdaderamente a su esposa.


En el lado más técnico de las cosas nos encontramos con una novela donde la “trama” se utiliza en la forma más liberal posible sin dejar de existir. Los sucesos simplemente pasan, siguiendo una línea lógica pero sin dejar de ser nunca coincidencias increíbles y giros arbitrarios. Hay un tono onírico en todo lo que pasa y, como en las demás novelas de Murakami, hay un sentimiento de estar viendo sólo una parte pequeña de un marco mayor que no puede ser entendido, como si nuestro protagonista fuera sólo un espectador accidental de alguna especie de guerra de psíquicos de ciencia ficción que nunca podrán entender al no haber nacido con el don de hacer trizas la realidad con su mente (que de una vez les digo que esa es una teoría medio razonable de todo lo que pasa). La novela incluye muchísimas historias dentro de la trama mayor, muchas de ellas casi completamente inconexas con la “trama principal”. Lo que les une (a veces) es simplemente que Toru las está escuchando o que incluyen los mismos símbolos de la trama principal. Otras veces son notas de periódicos o flashbacks sin contexto que apoyan la historia principal desde lejos. En particular se trata con sucesos durante y después de la ocupación japonesa en Manchuria, penetrando con un aire belicoso en una novela tan intensamente urbana. Las escenas de la guerra son tan surreales como las de la búsqueda de Toru pero están llenas de una brutalidad dramática. Terminan pareciendo pesadillas dentro de un conjunto de sueños. Aun así (o quizás justamente por eso) las historias de Manchuria son algunos de los momentos más memorables de toda la novela, en particular los capítulos sobre la ejecución de los animales de un circo en el inter de la ocupación soviética y el testimonio de una misión de espionaje fracasada en territorio de Mongolia. La diferencia entre las guerras del pasado y la falta de dirección del presente acentúa la sensación de urbanidad de los escenarios de la mayor parte de la novela. Siempre lo he dicho, nadie describe el escenario de la ciudad como los japoneses. 


Hay soledad y calma en los lugares que Murakami escoge para su historia: callejones olvidados, colonias abandonadas y laberintos eternos de habitaciones de hotel.  El que el ajetreo de la vida diaria esté a sólo pasos de esos paisajes solitarios sólo incremente su efímera melancolía. La novela mantiene las cosas con cierto realismo mágico (hay una prostituta que trabaja únicamente en los sueños, hay un pájaro que parece sólo existir en sonido y que sólo canta frente a personas marcadas por un destino particular) pero el índice de cosas imposible va incrementando hasta un final que raya más bien la fantasía cuando vemos a Toru entrar cual caballero resplandeciente en un mundo alterno bizarro lleno de gente vacía que parece regirse por reglas arbitrarias y tomar la identidad de quien sea que se les asigne. Es sorprendentemente emocionante para una novela en general tan tranquila, aunque cada parte parece no encajar el todo de la historia fluye a un lugar específico. Uno de los detalles de estructura que me fascinaron fue como iba creciendo la novela en el pasado y en el futuro. A ver, la premisa es simple (Toru está en su casa. Toru busca el gato. Toru sale de su casa para buscar al gato.), pero de ahí un detalle lleva a otro y esos a otros, como que el gato se llamaba Noboru Wataya y entonces se nos explica quien es Wataya y su relación con Toru (yendo hacía el pasado) o que Toru busca al gato y se encuentra accidentalmente con May Kasahara (yendo hacía el futuro) , etc.; y al final de la novela tienes una gran cantidad de líneas narrativas y personajes, todos ellas han aparecido metódicamente desde un inicio tan minimalista. Leí la traducción al inglés y el lenguaje era simple, ligeramente poético. No era una narración que buscara impresionar con sus metáforas ni con su lenguaje (claro que la barrera entre idiomas en este caso es grande) sino que buscaba dejar que las imágenes de la historia presentar an su propia belleza. Había momentos en los que la simpleza del lenguaje y el uso de enunciados cortos enfatizaba una belleza muy queda, lo cual me parece muy japonés.



En cuanto a mi opinión, creo que esta es la mejor novela de Murakami que he leído. Me he aventado “Norwegian Wood/Tokyo Blues” y “Sputnik, mi Amor” y aunque ambas son buenas, ninguna se le acerca a la epopeya tranquilamente desquiciada que es este libro. Creo que es el máximo ejemplo de una novela “sin historia” porque las cosas sólo “pasan”, muchas veces con poca conexión entre ellas. Aun así se mantiene una emoción muy particular tanto en las historias bélicas como en la búsqueda de Toru por todo Tokyo por su gato y para salvar su relación. Lo mejor que puedo hacer para describir esa emoción es el del momento en que la vida se transforma lentamente en un sueño, el de estar perdiéndote de la realidad poco a poco hasta entrar en un sueño que no es realmente diferente a los tiempos de vigía. Toru queda dentro de la clase de protagonista mediocre y promedio que está consciente de serlo, que me parece algo muy común en los medios japoneses que he visto. Esto es parte de lo que hace que la novela funcione: centra muy bien todo lo que está pasando. Su conflicto personal es también muy interesante y queda perfectamente con el paisaje surreal que nos pinta la novela. Toru se pregunta a sí mismo: “¿Podemos conocer realmente a las personas, por más años que tengamos de “conocerlas”?” y al hacerlo se emprende en una búsqueda para entender a su conyugue y a sí mismo que lo encuentra escuchando historias de gente a quien toda su identidad se les es arrancada de repente, a veces por la guerra, a veces por fuerzas oscuras que gente normal como ellos no tienen la capacidad de entender. Hay un énfasis muy grande en la importancia de los sueños como experiencia espiritual y en temas sobre iluminación y meditación que me hicieron recordar que Murakami es en efecto japonés y no occidental, por más referencias constantes que haya en la novela a música clásica europea y autores occidentales. Mi única queja quizás pudiera ser que en la final es un poco demasiado “épico” para una novela tan tranquila. Lo cual es una bendición de queja. ¡El clímax es una pelea a cuchillo dentro de un sueño! Ojalá todo el tiempo me encontrara con novelas que su único problema es que el final es demasiado emocionante.



Simplemente, un clásico de las novelas modernas. El conflicto y el entendimiento de la trama son netamente modernos y logra mezclar el contexto histórico de Japón con un conflicto universal como es la dificultad de conocer personas y la despersonalización. Recomendado a quien sea que le guste una buena novela.

Las fotos son de la portada en japonés y la versión dramática de la obra, que se ve genial.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Sobre la depresión -- Reseña de "The Bell Jar" (La Campana de Cristal) de Sylvia Plath

La única novela de Sylvia Plath es un relato autobiográfico (aunque ficcionalizado) sobre Esther Greenwood, una joven americana de contexto acomodado que sufre un colapso nervioso y es ingresada en una institución mental.
Creo que lo primero que supe de Sylvia Plath fue que se había suicidado y que era una poetisa. Quizás sea lo mismo con otras personas. Lamentablemente a esa figura de una poetisa suicida se le atribuye cierto misticismo y romanticismo. Digo lamentablemente porque la novela "The Bell Jar" es una novela excelente en su propio derecho y combina lo elegante y lo oscuro con instinto y un lenguaje placentero y personal. Es una historia contada a tu oído por alguien con voz hermosa, pero lo que cuenta son cosas horribles.

Empezamos la historia con Esther Greenwood formando parte de una especie de viaje de estudios con otras jovencitas escritoras para hacer artículos para una revista de modas. No sé si sea machismo que nunca se me había ocurrido pensar en las personas que escribían ése tipo de revistas. Esther empieza como una muchacha algo tímida y desconfiada pero vemos como poco a poco se aliena más de sus compañeras. Este segmento de la historia culmina cuando Esther empieza a llorar en medio de un photshoot. Esta imagen, la de una muchacha en medio de lo que debería ser un momento de ensueño llorando desconsolada sin saber porque y siendo abandonada poco a poco es algo así como un estandarte de toda la historia. A continuación vemos como Esther cae cada vez más y más en la depresión severa, las experiencias en su casa y con sus amigas no le causan ninguna emoción. El sentido de insignificancia de los ritos sociales es un síntoma muy conocido de la depresión, después de todo. Vine al libro esperando elegancia pero terminé perturbado: los capítulos entre que Esther visita un psicólogo por primera vez y trata de suicidarse me parecieron espeluznantes. Ella va con sus amigas y sigue con su vida diaria pero todo lo que hace es ver alrededor, buscando con qué objeto cometer suicidio. Hay algo simple y frío en la forma que el narrador usa que lo hace real y natural.

Durante su estancia en los manicomios la narración de Esther cambia sutilmente. Su pensamiento se vuelve obsesivo y paranoico, imitando efectivamente a una persona depresiva. Esther cree que todo, hasta la más mínima cosa, es un complot de gente sin rostro para dañarla y humillarla. Una vez que la terapía rinde efecto y la narración retoma la ligereza de sus primeros capítulos el lector siente que está respirando una vez más.

También se presenta de forma fiel las reacciones de las personas a una persona depresiva. Los conocidos de Esther se debaten entre querer ayudarla y no saber cómo, al mismo tiempo de que tienen la esperanza desesperada de que Esther "decida estar bien" y supere la depresión, de nuevo la vieja creencia idiota de que la depresión es cuestión de fuerza de voluntad.



Creo que lo más genial de la novela es lo fiel que te presenta la visión subjetiva de una persona que no está en sus casillas. Amé a la Dra. Nolan. Fue como un ancla en medio de la tempestad mental de la narradora. También odié a la madre de Esther y a sus amigas, su incapacidad de entender lo que le pasaba a la narradora. Al final entendí que así era porque la narradora así veía al mundo. La novela retrata esa des-conexión que trae la depresión en una forma muy realista utilizando sutilmente el lenguaje. Tampoco entiendes cuando empezó realmente la depresión. De un momento a otro la narradora estaba un poco caída y después ya nada tenía sentido. Como la depresión real.

Recomiendo este libro a todo aquel que por alguna razón quiera saber como piensa una persona depresiva o que lleva a alguien con aparentemente todo quererse suicidar.

martes, 1 de diciembre de 2015

Alacranes Volando

El genial dibujo de los alacrances volando que le da nombre al blog. Muy probablemente el mejor material que tendrá nunca. Todo el crédito a mi querida amiga la excelente Theresa Zuloaga, quien dibujó esta maravilla.

jueves, 26 de noviembre de 2015

"John Dies at the End" by David Wong Book Review

It took me forever to finish this one.
Overall, this was a disappointment. There is good in this book, and there's definitively plenty that is unique in it, too. But overall it doesn't fully work for me.
What works? First of all, the narration. I was interested in reading David's novel due to his work on cracked.com and let me say that his style for comedic prose is really good. He has good timing and at times I could find myself just laughing loudly at the new insane description he came up with, which is RARE with a comedic book.
Second, the characters are pretty good. Surprisingly good. They have their oddities and its sometimes falls on the whole "Oh we are such freaks" schtick that if kinda cliché by now, but the main characters are just really likeable. The narrator, David, is one of the few cases I've seen of the whole "caustic, sarcastic POV" working out. Definitively helped by the author being an actual comedian. You feel the main character's personality and his way of seeing the world is enjoyed rather than something that feels forced. John is an AMAZING character. The author manages to make a borderline cartoonish character and exagerating just the right stuff and leaving just the right amount of actual humanity that he feels existable while being an absolute RIOT to be read. I really cannot emphasize how annoying a character like John could be on almost anything, but here it works. I even liked Amy, the love interest. The romantic sub-plot was a bit rushed, yes, but I liked her personality and oddities and she felt with slimmer of reality in her. Even a lot of the secondary characters were really cool.
I would have loved this book if it had been some character drama or a normal comedy because, as I've said, Wong is actually pretty good with characterization. Sadly, it is not. It's horror-comedy, a thought-as-nails sell. And Wong...doesnt quite make it. It's funny, alright. At times it's original. But for me the actual story was the worst thing in the book and to keep advancing was just a complete drag. I understand that it was initially written as a serial, which definitively explains the often episodic feel of several parts of the book. I could see that it worked as "arcs" all of them separate movements in the bigger sci-fi plot. The result was not quick to read and really not rewarding on itself to compensate for the bad rythm. The horror felt cliché, the situations Hollywoodesque and uninspired. The humourous narration, easily the best part of the book, often just killed the tension. The book had this NaNoWriMo quality in that, while its climax and resolution was structurally correct it just felt...liveless. Like Wong wanted to end big so he did it and that's all. The ending, while funny on paper, was also totally lifeless. 
There were actually some neat sci-fi ideas on the plot (I thought the Monster Dave thing was pretty cool, Shit Narnia was actually a cool concept even if it did had a waaaaaay too quick resolution) but they weren't really developed. Heck, the whole book just felt rushed, like we were going through the events by-the-by. This then that and that and that. It wasted the comedy and totally killed any horror or interest in the plot it had.
Overall, this one was just disappointing. I think I'll give it two stars (but I might change my mind...) mainly because the comedy did work, and I think not everyone can make comedic prose work, and because the characters were much more memorable than what you'd have the right to expect. But overall, I don't think I will ever read any stories by David ever again, even if his articles are still pretty good.